¿La crisis por la independencia podría dejar a Barcelona sin libros?

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¿La crisis por la independencia podría dejar a Barcelona sin libros?

Planeta comparte cerca del 60 por ciento del mercado editorial español con Penguin. Foto: Google

El lugar que acogió e impulsó como ninguno las obras de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar o Carlos Fuentes, entre cientos de escritores latinoamericanos, ve cómo el conflicto independentista le arrebata poco a poco las principales editoriales de las letras en español.

Durante los últimos años del franquismo, Barcelona se convirtió en un foco de la literatura. Allí surgieron las más importantes editoriales y también los agentes literarios más influyentes como Carmen Balcells, a cuyos buenos oficios se debió en gran parte el boom latinoamericano. Basta recordar que Gabriel García Márquez, entre 1967 y 1975, vivió en esa ciudad, en la que escribió El otoño del patriarca y convenció a su amigo Tísner, un periodista y caricaturista, de traducir al catalán Cien años de soledad.

Pero esta meca del arte y la cultura atraviesa tiempos difíciles y tambalea como capital editorial en español, aunque aún se exhiba bajo el eslogan de “Cataluña, tierra de libros, Barcelona, ciudad de la literatura”. En efecto, editoriales de la talla de Planeta, Penguin Random House, Salamandra o Anagrama (que representan una gran tajada del mercado editorial en Colombia) tradicionalmente han tenido su sede en Barcelona. Y según cifras de la Federación Española de Cámaras del Libro, la ciudad representó el 50,8 por ciento de la facturación total del mercado español en 2016, con casi 1.170 millones de euros de los 2.317 millones facturados ese año.

Sin embargo, los efectos del referendo independentista del 1 de octubre y de las posteriores declaraciones del presidente catalán, Carles Puigdemont, se sintieron en varios ámbitos y la industria editorial de Barcelona fue una de las afectadas. La inestabilidad generada por el conflicto independentista ya hizo que Planeta decidiera cambiar su domicilio social a Madrid. Su presidente, José Creuheras, explicó que por ahora esto implica el traslado de las decisiones de la junta de accionistas, mientras que los empleados, la producción y actividades claves como la entrega del Premio Planeta se mantienen en la capital catalana. Sin embargo, hay quienes piensan que estas decisiones terminarán por llevarse buena parte de la producción de la editorial a Madrid y temen que las demás también sigan por este camino.

No es un hecho menor. Planeta comparte cerca del 60 por ciento del mercado editorial español con Penguin Random House. Este último grupo ya cuenta con sede en Madrid por la compra de Alfaguara en 2014, y una decisión similar a la de Planeta ratificaría el fin la capitalidad editorial en español de Barcelona. Sin embargo, aún no se decanta por esa posibilidad y se ratifica en la declaración pública que hizo hace un par de semanas, según la cual actuarán solo en caso de modificaciones a “las leyes y regulaciones locales”. El grupo ha dicho que sigue de cerca los hechos en Cataluña por el conflicto independentista y que “en caso de que haya cambios, evaluaremos la situación en consecuencia y tomaremos entonces todas las medidas necesarias para defender los intereses de autores, lectores y empleados”.

Fuente: Semana