Racismo en Australia: Cuando el color de piel sí importa

La discriminación de las personas por su color de piel o características físicas es conocida de manera básica como: racismo. Foto: Google

La discriminación de las personas por su color de piel o características físicas es conocida de manera básica como: racismo. Este fenómeno social,  tiene como finalidad anular y humillar a la persona segregada.

Su origen data de la cultura grecolatina, en la que se delimitaba a los extranjeros, se consentía la esclavitud y se excluía a la mujer de cualquier participación en la sociedad.

A lo largo de la historia de la humanidad,  el racismo se escudó en la religión, la economía, posición social y  las diferencias culturales para  evolucionar incluso en su concepto.


 

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El racismo  como ideología basada en la superioridad de las razas o etnias, comenzó a ser sustituido por la llamada ‘discriminación racial’  ya que hasta los Antropólogos confirmaron que la concepción de razas superiores  tiene carácter subjetivo y prejuicioso.  

El norte de la Australia Blanca

Según Tim Soutphommasane, comisario de discriminación racial de la Comisión de Derechos Humanos australiana “El racismo está más presente de lo que nos gustaría admitir”

Las personas de origen no europea, tienen altas probabilidades de sufrir discriminación, pero si son aborígenes, las posibilidades  son aún mucho más altas.

Es difícil creer, que en un país calificado con un Alto Índice de Desarrollo Humano y considerado una potencia de Asia –Oceanía,  el racismo está aún arraigado en la sociedad.

Por sólo mencionar un ejemplo, la White Australia Policy, fue una de las ideas fundacionales de la Australia moderna. Vigente hasta 1973, impedía que personas de origen no europeo migraran al país.

La Constitución australiana aprobada el 1901, todavía permite  legislar en función de la raza. Esto, refleja la veracidad de algunos estudios: El 10% de los australianos son “muy racistas” y creen en la superioridad de una raza respecto a otra.

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El 50% de los  habitantes admiten tener sentimientos islamófobos, mientras que un 25% aseguran tener actitudes antisemitas y antiasiáticas,  igual número sienten algún tipo de desprecio hacia los aborígenes.

A la ONU le preocupa los aborígenes

Recientemente, la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través de Victoria Tauli-Corpuz - emisaria en la isla- expresó que el nivel de racismo contra los aborígenes es ‘inquietante’ a tal punto que el Congreso Nacional de los Pueblos Primigenios de Australia era despreciado por las autoridades gubernamentales. Las cifras de mortalidad infantil, suicidio juvenil o esperanza de vida en esta comunidad si se comparan con las del resto de la población,  son  muy bajas.

¿Solución?

El blog “El Color Importa”  sugiere que para disminuir el problema del racismo o discriminación racial, los  Gobiernos deben imponer sanciones ejemplares, educar a la sociedad sobre la igualdad y la tolerancia. Pero sobre todo, el mayor trabajo se debe efectuar  en el seno de las familias. Desde ese espacio hay que enseñarles a los niños que los seres humanos son iguales, a pesar que no todos tienen el mismo color de piel, la misma forma de ojos o procedencia.

 

El Mundo Hoy / Australia